Maria Chucena techaba su choza
Otra vez más, Chola, la chanchita, techaba su
choza, y seguro que el viento pasaría jugando y silbando y se lo llevaría hasta
las nubes, como si fuera un barrilete.
Al verla afligida, un techador que por allí,
pasaba, le dijo:
-
¿Qué pasa doña Chanchita? ¿Está techando otra vez su
choza, o techa la ajena?
-
No techador, no es la choza ajena. Estoy techando mi
choza, porque el viento ha vuelto a pasar, jugando y silbando...
-
¡Oh!...¡Que calamidad, señora Chola!
-
Si, es un gran inconveniente, pues fíjese usted,
señor techador, que esta noche vendrán a visitarme, mis amigos Lucho, Pirucho,
y Pucho, y seguramente se sentirán muy incómodos en una casa sin techo. ¿Qué le
parece amigo?
-
Mmmmm... Le daré una idea. ¿Qué opina si le pedimos
ayuda a Maria Chucena? Ella sabe techar a las mil maravillas su choza y la
choza ajena.
-
¡Tiene razón... ! ¿Usted cree que aceptará?
-
No se preocupe doña Chanchita... Vendrá. Y mientras
usted, prepara cosas ricas para sus invitados, nosotros compondremos su techo.
Y entonces vino María Chucena, con su
escalera hecha con ramas de primavera. Y mientras Chola, hacía la sopa, ella
techaba la choza ajena, con muchas pajas y zunchos, con varios tallos de
enredadera sin ningún pinche.
El techador sujetó todo con tachuelas y moños
de chala de choclo en las esquinas.
Y cuando el viento pasó, jugando y silbando,
frente a la choza de doña Chola, le dijo a las nubes:
-
¡No! Esta vez no la toco. ¡Está muy linda!
En la primavera, las ramas de enredaderas
florecieron y los pajaritos anidaron, cantando en el techo de la choza, que
había techado María Chucena.
Fuente:
Los cuentos de jardincito
No hay comentarios:
Publicar un comentario